Yo creía en dios, yo creía en tantas cosas que nunca me salvaron, yo sé que lo sabes, pero yo quise escapar torero, juro que quise, tomé tus manos y creí en dios nuevamente, en un dios que estaba dentro mio, y me creí indestructible, me creí vencedora, corté las cadenas que me ataban de puños y lengua, las lancé a un abismo, y quise salvarte a ti, pero dejé que te perdieras en los mismos parques que me consumieron. Y ahora el viento torero, el viento asesino destruyó mi castillo de arena, vino con cruces y clavos a sentenciar al dios que vivió dentro mío, vino con su ejército a fusilarme y a todos los de mi sangre, pero a mí doblemente torero, me apuntó por dos lados. Torero y también trajo bombas, quemó mi cielo, el único compañero de soledades que besaba a este techo torero, y me dejo aquí donde me tienes ahora
con las manos repletas de nuevo,
repletas de nostalgias y sueños truncos igual que cuando te aferraste a ellas incondicionalmente

y yo quería salvarte,
secar mágicamente tus ojos y salvarte
pero ni siquiera los mios fui capaz de secar.

Tengo miedo torero.

3 de diciembre de 2008 14:31

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