Mira. Mira lo que has hecho, mírame las manos.
Mira las marcas gigantes que dejaron las venas abiertas. Y qué vas a decirme ahora?
Qué existes? ¿qué estás escondido detrás de las nubes? Qué soy lo suficiententemente ciega para seguir huyendo?
Entonces responde por qué he abusado tanto de este par de faroles, dime, aparece, detrás del espejo, bajo las sábanas. Responde dónde has estado. Baja la luz o devuelve mi vista al menos.
Mira de nuevo mis manos, diles que no sigan, diles que me duele, que me están dañando. Sí! dicelos! ¿No crees saberlo todo? Ordénales que no sigan escarbando sobre el cerebro. Díctales que no me arranquen más pelo. Y no. No las culpes de buscar en la desperación las respuestas que tú no supiste entregar. Quítame los ojos, quítame la lengua. Pero no sin antes dejar preguntarte por qué lo has hecho. Por qué me enseñaste qué era existir para luego abtraerme el oxígeno. Por qué concretaste mi más oculta utopía con óleos y tintas, pintando entremedio un reloj de horas y años corriendo veloces por largas carreteras distanciadas de mi mundo. Por qué, por qué ... responde hijo de la puta que tratas de virgen. Responde por qué me has abadondado? por qué abandonaste mi paz de sus manos, de su pelo medusa, que era lo único que necesitaba para seguir calentando esta sangre. Por qué me hiciste lamer sus heridas... para poner costras sobre las mías..?
Por qué..
Por qué no existes?
Mira las marcas gigantes que dejaron las venas abiertas. Y qué vas a decirme ahora?
Qué existes? ¿qué estás escondido detrás de las nubes? Qué soy lo suficiententemente ciega para seguir huyendo?
Entonces responde por qué he abusado tanto de este par de faroles, dime, aparece, detrás del espejo, bajo las sábanas. Responde dónde has estado. Baja la luz o devuelve mi vista al menos.
Mira de nuevo mis manos, diles que no sigan, diles que me duele, que me están dañando. Sí! dicelos! ¿No crees saberlo todo? Ordénales que no sigan escarbando sobre el cerebro. Díctales que no me arranquen más pelo. Y no. No las culpes de buscar en la desperación las respuestas que tú no supiste entregar. Quítame los ojos, quítame la lengua. Pero no sin antes dejar preguntarte por qué lo has hecho. Por qué me enseñaste qué era existir para luego abtraerme el oxígeno. Por qué concretaste mi más oculta utopía con óleos y tintas, pintando entremedio un reloj de horas y años corriendo veloces por largas carreteras distanciadas de mi mundo. Por qué, por qué ... responde hijo de la puta que tratas de virgen. Responde por qué me has abadondado? por qué abandonaste mi paz de sus manos, de su pelo medusa, que era lo único que necesitaba para seguir calentando esta sangre. Por qué me hiciste lamer sus heridas... para poner costras sobre las mías..?
Por qué..
Por qué no existes?