Ya no contaba las cantidades de cafeína que se alojaban en su estómago. No contaba los besos ni las mentiras que brotaban de su boca desde que el reloj caminaba sobre ella sin él de su mano. Si era tarde o temprano daba lo mismo, sabía que los olvidados en ese instante eran muchos, que no era la única, que ella era una de ellos, que tampoco quería ser recordada pero esperaba en silencio, esperaba en secreto al vagón proveniente de una ciudad inhóspita, sin casas, sin almas, sin ferrocarriles.
El sillón inmóvil sostenía sólo sus ojos rojos, incoherentes, inertes, perdidos. La taza a medias sobre la mesa caoba. Su mente en el techo tumbada, mirando estrellas de otros cielos, inventándolas, arrastrándolas al de ella, pero en las pupilas sólo pared descascarada.
La taza ahora medio vacía.
De pronto explota la casa, el aullido ensordecedor del teléfono desintegra súbitamente el silencio, los cielos, la bóveda celeste, arrasa con Orión, Casiopea y todos sus viajes espaciales mentales forjados, sentándole los latidos al sillón nuevamente a través de un impulso nervioso que le hace estirar con desconcierto el brazo hasta el estridente aparato, acercándolo a su cara, con las manos sudadas, con los labios temblando, con una respiración agitada desde el otro lado..
- ...Me he preguntado como estarás, me gusta la idea de que estés bien, pero aún así lo hago desde el rincón de tu ausencia..
- Ah, eras tú..
- Aunque no lo creas, yo también te extraño..
- ¿"También" me extrañas? Yo a ti no te extraño.
- Sé que lo haces, sé que a esta hora estabas despierta, que te has desvelado, como cada noche que solías esperarme, como aún sueles hacerlo, que a tu lado hay café, que estás nuevamente con las pupilas perdidas, que te pesan los párpados, te pesa el silencio, que las manos de tu soledad/de mi soledad te atan con fuerza los pies al sillón verde, que tus..
- ¿Qué es lo que quieres?
- En mi corazón no hay pena. Ya no.
- No puedo decir lo mismo del mío. Y al menos lo admito
- ¡No! Yo ya sé que no. Yo ya sé que tú encontraste a alguien que llenará tu vida y te hará feliz, y me alegro ¡Me alegro! porque lo mereces, porque eres hermosa, porque su pecho es de pétalos suaves de rosas, que yo jamás pude serlo, que fui sólo el tallo y clavé mis espinas...
- No, no, no, no...
- ¿Recuerdas nuestra canción?
- Cómo no iba a hacerlo..
- Es tuya. Te la regalo, una vez más. Porque te pertenece..
- ¡Por qué! ¡Para qué! De qué me serviría ahora esa canción, si nunca seré tu reina ni tu princesa ni nada de lo que alguna vez quise... ¡TÚ me arrancaste de tu lado! ¡TÚ me borraste de tu mundo! ¡Dime! ¡Ahora de qué puede servirme una puta canción! ...
- Quizás, quizás no vuelvas a serlo, pero yo te miro desde acá y te imagino, porque es la única forma que tengo de seguir volando contigo. Nunca he sido de cajoncitos ni de distancias, siempre sé de eso, y he absorbido cada una de tus fotografías, las nuestras, las tuyas, las de tu cara bonita, las que luego vendrán, cuando estés en otros nuevos mundos, colgando de una luna que ilumine otro cielo, viajando en otras constelaciones muy distintas a las mías, con los mismos ojitos, la misma carita...
- Yo de ti lo único que absorbo es ausencia, buscarte y no tener respuestas. No tener nada. Buscarte, llamarte, gritarte, callarme y volver a buscarte. Absorbo noches de esperarte, de que llegues, que me bajes la luz y no necesite más velas, noches de contarte que esta casa es gigante, y que es vacía, que me pierdo en mi cama y me pesan las sábanas, que son de acero y que están frías, porque en ti todo ha sido flagelo. ¡Todo en ti fue flagelo! ¡Tormenta! Cariños vitrificados en ron, parques repletos de flores marchitas, sangre de pájaro, vómitos, gritos, mudos, coléricos, ahogados. Flagelo... Tú no eres real, yo te inventé, te creé a partir de una quimera, te creé a partir de mis putas utopías, y allí te quedaste, sólo en los sueños, en un simple recuerdo... Todo lo que quería quedó congelado en promesas azules, cristales azules, azules oscuros, negros, rotos, quebrados, que cortan mi rostro y mi sueño dormido.
- Yo aún te amo..
- ¡No!
- Entonces no.. Entonces mejor callo, no te molesto, no te sofoco con la luz de mis palabras, mi aurora boreal. Sólo quería decirte que a ti aún te amo, y mis manos te extrañan, mi pieza te extraña, la almohada te extraña, y las palomas, y yo, el poeta nostálgico, en medio de nada sintiendo distancia de unos ojos…
- Es mejor que me vaya a dormir.
- Veo que no te importa…
- ¿Qué dices? ¿Qué a MI no me importa? Intenté convencerte mil veces de que te quería, cuando lo hacía sinceramente. Te he buscado, y buscado y no he tenido respuestas, he gritado tu nombre y no has encendido ni un faro, ni siquiera una chispa que me permita dudar y agarrar la mochila, avivar la llama. ¡Fuiste tú el que me sacó de su lado como a la peor peste! ¡TÚ me desapareciste! Amordazaste mis gritos, mis súplicas. Eras mi casa y me despojaste de ella, que era mi abrigo, mi espacio, porque yo tenía una casa que lo único de hogar que tenía era la comida y el techo, y no me importaba, porque dormir en tu pecho me permitía existir cada noche. Y de ahí me sacaste, dejaste que me perdiera en las calles lluviosas y divagara por ellas, mojada, añeja, podrida. Que la lluvia apagara hasta la última lumbre de mis andazas. Te esperé siempre, cada noche de dolerte el alma por tus errores, por tus fracasos, por los de otros, por la maldad en el mundo, por los ángeles caídos en este pueblo y en otros lejanos, y te limpiaba las lágrimas, te besaba la frente, y más despacio las heridas, para que no doliera tanto. Te esperé siempre, cuando llegabas borracho, cada maldita noche que pasabas borracho fatigando el espíritu de discursos coléricos y tragos amargos. Cada noche que debías pasar perpetuo en tu escritorio preparando una clase, que el informe, que el examen, y yo te esperaba. Por el simple placer de ser tu compañía te esperaba, aunque estuviera callada mirando tu espalda, bajaba en silencio mis ojos por tus brazos hasta llegar a tu puño apretando el bolígrafo, luego soltándolo para acercar la mano al bolsillo y sacar un cigarro que sin pensar encendías y llevabas innato a la boca, y uno, y dos, y tres, y otro, y otro y la cajetilla vacía, y de nuevo tu mano soltando el bolígrafo y aferrando los dedos a la taza de café cargado.. Y así eran mis noches de esperarte siempre. De hacerte compañía, de ser tu vigilia, porque no quería que estuvieras solo, porque siempre tuve miedo, porque yo sabía de soledades y moría de miedo que estuvieras solo. Y así te seguí esperando. Aún cuando pintaste mi ausencia en tu rincón, aún después de amarte seguí esperando. Pero tú no viniste. ¡Qué saco ahora con decir que te quiero, que aún te amo, que me agoto pensando en ti, que eres adicción y tu boca mi lecho, y que la extraño, que me duele cada segundo y la soledad me carcome, me apuñala la culpa, el desconcierto, si a estas alturas ya ni siquiera importa! ¡Dime! ¡Dime qué saco! Si aunque lo grite y escupa en tu cara no cambiaría en nada las cosas, si igual mañana no voy a estar a tu lado ¡ni mañana ni nunca!
- Entonces..
- Entonces dime ¡de qué me serviría decir todo eso!
- Tu pintura y la mía tienen en común lo imposible.
El sillón inmóvil sostenía sólo sus ojos rojos, incoherentes, inertes, perdidos. La taza a medias sobre la mesa caoba. Su mente en el techo tumbada, mirando estrellas de otros cielos, inventándolas, arrastrándolas al de ella, pero en las pupilas sólo pared descascarada.
La taza ahora medio vacía.
De pronto explota la casa, el aullido ensordecedor del teléfono desintegra súbitamente el silencio, los cielos, la bóveda celeste, arrasa con Orión, Casiopea y todos sus viajes espaciales mentales forjados, sentándole los latidos al sillón nuevamente a través de un impulso nervioso que le hace estirar con desconcierto el brazo hasta el estridente aparato, acercándolo a su cara, con las manos sudadas, con los labios temblando, con una respiración agitada desde el otro lado..
- ...Me he preguntado como estarás, me gusta la idea de que estés bien, pero aún así lo hago desde el rincón de tu ausencia..
- Ah, eras tú..
- Aunque no lo creas, yo también te extraño..
- ¿"También" me extrañas? Yo a ti no te extraño.
- Sé que lo haces, sé que a esta hora estabas despierta, que te has desvelado, como cada noche que solías esperarme, como aún sueles hacerlo, que a tu lado hay café, que estás nuevamente con las pupilas perdidas, que te pesan los párpados, te pesa el silencio, que las manos de tu soledad/de mi soledad te atan con fuerza los pies al sillón verde, que tus..
- ¿Qué es lo que quieres?
- En mi corazón no hay pena. Ya no.
- No puedo decir lo mismo del mío. Y al menos lo admito
- ¡No! Yo ya sé que no. Yo ya sé que tú encontraste a alguien que llenará tu vida y te hará feliz, y me alegro ¡Me alegro! porque lo mereces, porque eres hermosa, porque su pecho es de pétalos suaves de rosas, que yo jamás pude serlo, que fui sólo el tallo y clavé mis espinas...
- No, no, no, no...
- ¿Recuerdas nuestra canción?
- Cómo no iba a hacerlo..
- Es tuya. Te la regalo, una vez más. Porque te pertenece..
- ¡Por qué! ¡Para qué! De qué me serviría ahora esa canción, si nunca seré tu reina ni tu princesa ni nada de lo que alguna vez quise... ¡TÚ me arrancaste de tu lado! ¡TÚ me borraste de tu mundo! ¡Dime! ¡Ahora de qué puede servirme una puta canción! ...
- Quizás, quizás no vuelvas a serlo, pero yo te miro desde acá y te imagino, porque es la única forma que tengo de seguir volando contigo. Nunca he sido de cajoncitos ni de distancias, siempre sé de eso, y he absorbido cada una de tus fotografías, las nuestras, las tuyas, las de tu cara bonita, las que luego vendrán, cuando estés en otros nuevos mundos, colgando de una luna que ilumine otro cielo, viajando en otras constelaciones muy distintas a las mías, con los mismos ojitos, la misma carita...
- Yo de ti lo único que absorbo es ausencia, buscarte y no tener respuestas. No tener nada. Buscarte, llamarte, gritarte, callarme y volver a buscarte. Absorbo noches de esperarte, de que llegues, que me bajes la luz y no necesite más velas, noches de contarte que esta casa es gigante, y que es vacía, que me pierdo en mi cama y me pesan las sábanas, que son de acero y que están frías, porque en ti todo ha sido flagelo. ¡Todo en ti fue flagelo! ¡Tormenta! Cariños vitrificados en ron, parques repletos de flores marchitas, sangre de pájaro, vómitos, gritos, mudos, coléricos, ahogados. Flagelo... Tú no eres real, yo te inventé, te creé a partir de una quimera, te creé a partir de mis putas utopías, y allí te quedaste, sólo en los sueños, en un simple recuerdo... Todo lo que quería quedó congelado en promesas azules, cristales azules, azules oscuros, negros, rotos, quebrados, que cortan mi rostro y mi sueño dormido.
- Yo aún te amo..
- ¡No!
- Entonces no.. Entonces mejor callo, no te molesto, no te sofoco con la luz de mis palabras, mi aurora boreal. Sólo quería decirte que a ti aún te amo, y mis manos te extrañan, mi pieza te extraña, la almohada te extraña, y las palomas, y yo, el poeta nostálgico, en medio de nada sintiendo distancia de unos ojos…
- Es mejor que me vaya a dormir.
- Veo que no te importa…
- ¿Qué dices? ¿Qué a MI no me importa? Intenté convencerte mil veces de que te quería, cuando lo hacía sinceramente. Te he buscado, y buscado y no he tenido respuestas, he gritado tu nombre y no has encendido ni un faro, ni siquiera una chispa que me permita dudar y agarrar la mochila, avivar la llama. ¡Fuiste tú el que me sacó de su lado como a la peor peste! ¡TÚ me desapareciste! Amordazaste mis gritos, mis súplicas. Eras mi casa y me despojaste de ella, que era mi abrigo, mi espacio, porque yo tenía una casa que lo único de hogar que tenía era la comida y el techo, y no me importaba, porque dormir en tu pecho me permitía existir cada noche. Y de ahí me sacaste, dejaste que me perdiera en las calles lluviosas y divagara por ellas, mojada, añeja, podrida. Que la lluvia apagara hasta la última lumbre de mis andazas. Te esperé siempre, cada noche de dolerte el alma por tus errores, por tus fracasos, por los de otros, por la maldad en el mundo, por los ángeles caídos en este pueblo y en otros lejanos, y te limpiaba las lágrimas, te besaba la frente, y más despacio las heridas, para que no doliera tanto. Te esperé siempre, cuando llegabas borracho, cada maldita noche que pasabas borracho fatigando el espíritu de discursos coléricos y tragos amargos. Cada noche que debías pasar perpetuo en tu escritorio preparando una clase, que el informe, que el examen, y yo te esperaba. Por el simple placer de ser tu compañía te esperaba, aunque estuviera callada mirando tu espalda, bajaba en silencio mis ojos por tus brazos hasta llegar a tu puño apretando el bolígrafo, luego soltándolo para acercar la mano al bolsillo y sacar un cigarro que sin pensar encendías y llevabas innato a la boca, y uno, y dos, y tres, y otro, y otro y la cajetilla vacía, y de nuevo tu mano soltando el bolígrafo y aferrando los dedos a la taza de café cargado.. Y así eran mis noches de esperarte siempre. De hacerte compañía, de ser tu vigilia, porque no quería que estuvieras solo, porque siempre tuve miedo, porque yo sabía de soledades y moría de miedo que estuvieras solo. Y así te seguí esperando. Aún cuando pintaste mi ausencia en tu rincón, aún después de amarte seguí esperando. Pero tú no viniste. ¡Qué saco ahora con decir que te quiero, que aún te amo, que me agoto pensando en ti, que eres adicción y tu boca mi lecho, y que la extraño, que me duele cada segundo y la soledad me carcome, me apuñala la culpa, el desconcierto, si a estas alturas ya ni siquiera importa! ¡Dime! ¡Dime qué saco! Si aunque lo grite y escupa en tu cara no cambiaría en nada las cosas, si igual mañana no voy a estar a tu lado ¡ni mañana ni nunca!
- Entonces..
- Entonces dime ¡de qué me serviría decir todo eso!
- Tu pintura y la mía tienen en común lo imposible.
4 de febrero de 2009 a las 1:31
poto u.u
10 de febrero de 2009 a las 0:18
CURSI CURSI
MAMONA MAMONA
wajajaja
mentira
osea mamona si pero igual bonito
osea tu entendi xD
ya eso me voy a ver 1810
esto era solo para q veas q te sicopateo porq eres mi amor eterno xD
xau lelito lindo =)
tu ave de crital 1313